Mi Testimonio

Mientras crecía, yo era traído a una casa de religión muerta.  Decía Iglesia en el letrero, mas era fundamentalmente un club donde los pecadores se reunían los domingos por la mañana y actuaron religiosos.  Billy Graham se burló del púlpito.  Una vez se nos dijo que no tuvieramos que recibir a Cristo porque Él ya hubiera recibido a nosotros, y un orador aun indicó que un Dios de amor no pudiera mandar al infierno a nadie. Enseñaron que si ellos hicieron algo a usted mientras era un bebé, era cristiano, un hecho que luego “se confirmará.” Nadie me contó como ser nacido de nuevo, y no sabía que tal cosa aun era posible.

Tenía mucho talento y tenía un ego a juego.  Empecé tomar lecciones del piano cuando tenía 4 años, y cuando tenía 7 años hube hecho mi solo primero con una orquesta sinfónica.

Cuando tenía edad para asistir “la clase de confirmación,” ya hube decidido que no creía nada que se enseñaba; negaba decir las oraciónes y cantar los himnos.  Era una espina clavada a la maestra de la clase; cuando se me preguntó “¿Cuales parabras te recuerda Comunión?”, rápidamente constesté, “¡Comuna!  ¡Comunismo!”  Era el único en esa clase que negó “confirmarse” aunque mis amigos en la clase tampoco creían los dichos, solamente lo hicieron para complacer a sus padres.

Acabé de asistir la iglesia despues de eso (probablemente al pesar de nadie) y me hice un ateo “evangélico” quien trataba convencer a otros dejar su fe. Había visto lo que me contaron que fuera cristianismo y podía ver que era nada más que un dosis de la religión que no valía (una opinión que aún tengo). Desgraciadamente, nadie me contó que lo que había visto no era cristianismo; Cristo era ausente y era nada más que tontería.

Empecé tratarme más con lo oculto, que actualmente había empezado cuando era muy joven cuando solía usar un tablero Ouija con mi tía en sl sótano de mi abuela. Sabía que era real y que había poder allá, no como mi experiencia en la casa de religión muerta. Desgraciadamente, no sabía con quien trataba en aquel entonces.

Empecé escribir canciones de musica rock, pero no tantos que usted oirá en CDs que actualmente publicaré. Algunos eran bastante lascivas.  Una que era más popular se llamó “Mama Muriera si Supiera, Mas Vale La Pena Para Que Me Lleva Bien Contigo.”

Me recuerdo visitar a mi Tía Glenna (actualmente una tía abuela) en Indiana. ¡Ella me espantó!  Su casa era llena de cosas cristianas y oraba y leía su Bibla todo el tiempo y me aparecía muy alegre. Yo aun me deciá, “Está bien que solamente quedamos allá una noche porque esa mujer probablemente hiciera que yo creyera como ella si quedáramos allá mucho tiempo.”  Regresando a casa, me lamenté, “Ojalá hubiera estúpido como Tía Glenna.  Ella puede creer en estos trastos de Jesús porque no es propio a ella saber mejor, y tiene mucha alegría.  Aquí estoy, maldito con toda esta inteligencia, sabiendo mejor que creer estos trastos, y soy infeliz.”

En la universidad (Michigan State University), contaba a todos quienes me escucharan mis “pruebas que no hay un Dios.” Una de ellas consistió en tomar las siete palabrotas de George Carlin que no pudieron decirse sobre la TV ni sobre la radio, y gritarlas al techo (Dios, eres un _____.  Dios, eres un ____ _____, etc.).  Entonces contaba a otros, “Vélo, si hubiera un Dios, ¡hiciera algo acerca de mí!”  Mis 3 compañeros de habitación, quienes no eran cristianos, me rogaban dejar de hacerlo porque tenían miedo que un relámpago tal vez pegaría la habitación.  También contaba a todos que cada religión fuera cultural, y que solamente eran cristianos porque tenemos una cultura cristiana – si vivieran en el monte en Africa en tribus donde tocaron los bongos y bailaban casi desnudos, fueren animistas también. Nadie conocía a nadie del monte africano quien pudo refutarlo.

Un día, me sentaba sólo en la cafeteria cuando un compañero de estudios quien era tan Negro como la medianoche se sentó a mi lado. Dije, “Supongo que no vienes de esta parte.” Dijo, “No, soy de la Kenia.” A fin de impresionarlo con el hecho que supe que Nairobi es en la Kenia, lo pregunté, “¿Desde Nairobi o desde el monte?” “Desde el monte” me dijo.  ¡Entonces TUVE QUE preguntarlo la próxima pregunta! “¿Viene de unos de estos tribus donde se tocan los bongos y bailan casi desnudos?” “Solíamos hacer así”, me dijo, “pero entonces vino a nosotros un misionero quien nos contó de Jesucristo. Todos nosotros dieron nuestras vidas a él. Confío en él en todas las cosas en mi vida, ¡y me trayó de allá desde esta universidad donde asisto gratis!”

Había destrozado me teoría, pues tuve que escucharle.  Entonces me contó que Jesús me amaba y quisiera venir y vivir adentro de mí, hacerme una persona nueva, y salvarme de mis pecados. Nadie me había dicho tal cosa, aunque supe más tarde que conocía unos cristianos. Afortunadamente, este varón no me escondió las buenas noticias.

No recibí a Jesús inmediatamente, pero le dije que hablara más con él con tal de que me conociera en lugares recónditos como la cima de una escalera, una lavandaría, etc., ¡donde mis amigos locos no sabían que hablaba con uno de estos cristianos nacidos de nuevo!  Se puso de acuerdo con eso y nos conocíamos unas veces.

Unos cristianos creían que tratarían de exponerme a una iglesia cristiana, y sabían que me gustaba escribir sketches.  Pues me dieron la oportunidad de escribir y hacer teatro en un sketch que su grupo de estudiantes de la universidad iban a dar a su iglesia. Imaginé que verdaderamente les engañaría y les derrotaría en su propia intriga “ingeniosa.” Entonces hice teatro a un sketch que escribé en el cual ¡hice declaraciones de idolatría desde su púlpito cristiano! Despues de que se terminó el sketch, me pensaba, “¡Aja! ¡Estoy seguro que les enojé mucho! ¡Ja ja ja!”  Pero mi gozo no vivió por mucho tiempo, porque nadie me regañó, ni me echó del edificio, ni cualquiera otra cosa.  En vez de eso, me invitaron a la iglesia y me dijeron que me amaban y que así me amaba Jesús. (Sin embargo, he oído que hicieron unos cambios en las reglas y ahora los sketches necesitan aprobarse antes de darse.)  Entonces tenía algo de que podía jactarme a mis compañeros, pero no podía jactarme de cómo les hice odiarme, que es lo que deseaba, porque no me odiaron.

El estudiante de la Kenia me ejerció presión orar una “oración del pecador” consigo, luego lo hizo solamente para agradarle a él. No quise decir ni una palabra y nada pasó.  ¡Sé por mi experiencia propia que es posible orar una “oración del pecador” sin salvarse porque no quiere decirla! De todos modos, me había sentido inquieto acerca de mi destino eterno, y encontré una solución para hacer salir ese sentimiento – ¡dijo al estudiante que jamás me gustaría hablar con él! Antes de que salió, se aseguró que yo sabía el plan de la salvación – “por si acaso” cambiare de opinión y quisiere salvarme.

Pero eso no quitó el problema, y empecé afanarme mucho acerca de adonde sería para la eternidad. Trataba de arreglar una fiesta del tablero Ouija para mi piso del dormitorio, mas supe que Jesús y el tablero Ouija no se mezclarían.  (Hube preguntado al tablero Ouija si eran verdaderos Jesús y Dios, y me dió una respuesta clara – “No.”)

Por fin, no pudo lograrlo nada más.  Tenía miedo que si actualmente rendía mi vida a Jesús, me mandaría que me haga un predicador, que me parecía un destino horrible en aquel momento.  ¡Pero no quería ir al infierno! Estuve sólo en mi habitacion del dormitorio, y me eché en el piso y oré mi propia versión de una oración del pecador, así: “Jesús, no quiero servirte.  Pero tampoco quiero ir al infierno, y sé que si no te rendo mi vida, tú me echarás en el infierno. ¡Entonces está bien, dimito! ¡Tú ganas! Toma mi vida.  Haré que quieres, y te prometo ser tan ferviente en servirte como he sido ferviente en oponerte.” No le recomendo esta oración como algo que usted debe usar con sus amigos, pero esta vez era sincera y Jesús vino para vivir en mí y me hizo una persona nueva. Solamente más tarde aprendí como bueno Él es y que quiere bendecirnos y sanarnos. Nada “cósmico” se pasó, pero de repente tenía paz que nada más tenía que temer acerca del infierno, y me fui a mi clase.

Rápidamente cancelé la fiesta del tablero Ouija.

Luego unos meses, me recibieron como miembre en aquella iglesia donde había cometido idolatría en su púlpito.

Acabé de escribir y cantar mis canciones lascivas, frustrando ellos a quienes les gustaban.  Creyendo que a Dios no le gustaba mi música, la abandoné por un rato. Pero mientras caminaba a través de unos campos de maíz por la ciudad universitaria, me vino la idea que quizás podría usar mi talento musical para Jesús.  Lo he hecho desde ese día.

Tenía alergías horribles mientras crecía; vinieron de familia. Un día seguí las instrucciones de Jesús que “crea que recibes cuando oras.” Las síntomas se hicieron PEOR la mañana próxima – mucho más peor. Pero seguí las instrucciones de Jesús y dije que no permitara al Diablo robar la sanidad que había recibido la noche anterior. Cerca del mediodía, las síntomas desaparecieron y nunca he tenido alergías desde entonces.

Empecé buscar los enfermos a fin de que pudiera poner la manos sobre ellos en el nombre de Jesús – ¡y empezaron sanarse!

Unos años más tarde, tenía un cálculo renal; aparentemente, una predisposición de tener tantos vino de familia también.  ¡Pero una vez bastó!  Creí que recibí mi sanidad antes de que iba al cuarto de urgencia en el hospital. Los médicos hicieron rayos X y me dijeron que probablemente tuviera dolor severo para muchas semanas hasta que el cálculo se saltara. ¡No pude aceptarlo!  Sabía que Dios había hecho un convenio de sanidad conmigo.  Por fin me contaron que no había nada más que podrían hacer, entonces les pregunté por qué entonces debía quedarme en el hospital. Me mandaron a casa.  Despues más o menos un día y media despues de que entré el hospital, de repente todo dolor salió y cuando el cálculo se fue, la única manera que supe que hubiera pasado es que oí un tintineo.  Creí que era sanado de lo que lo causó en mi cuerpo, y nunca he sufrido ningún otro ataque como ello.

Entonces tenía dificultades con mi ojo izquierdo; veía todo borroso – las líneas rectas empezaron aparecer onduladas.  Pensaba que solamente necesitara gafas nuevas; las había llevado desde estaba en parvulario.  Pero el médico de ojos examinó mi ojo y dijo que tenía “central cerrous coreoretinopathy” (no soy médico y no tengo ningún idea cómo se llama eso en español – ¡ni siquiera sé exactamente qué és en ingles!), que era una manera verbosa de decir que tenía un bulto en mi ojo.  Dijo que era inoperable porque era cerca de mi nervio óptico – si hicieran cirjuría con un laser para que el bulto se cargara, mi nervio óptico se cargaría y me hiciera ciego en ese ojo. Pregunté qué podrían hacer y el médico dijo, “Simplemente tiene que aceptar tener visión más borrosa en ese ojo por el resto de su vida.”  En vez de hacer éso, reuní unos amigos despues de una reunión de oración a la iglesia y les mandé que se vuelvan de acuerdo conmigo para mi sanidad, y yo creíra que la recibiría mientras oraran.  Oramos, y ¡mi ojo se hizo peor y más peor por más que una semana y media! Verdaderamente tenía que andar por fe y no por vista; acercó al punto que mi empleo estaba amenazado. Pero después, por la noche, fue como si un destello gigántico ocurró adentro de mí, y nunca he tenido tal problema desde esa noche.  El ojo se examinó con MEJOR que visión normal cuando regresé al médico de ojos.

Usted puede hacer todo que hice – Dios no tiene personas favoritas.  ¡Puede recibir perdón por todos sus pecados cuando recibe a Jesús, y puede sanarse de CUALQUIERA enfermedad que tiene en su cuerpo!